Doxxing en la industria de los dominios: qué es y cómo protegerte

  • por Ilona K.
Doxxing en la industria de los dominios: qué es y cómo protegerte

Tabla de contenido

  1. ¿Qué es el doxxing?
  2. Los riesgos del doxxing
  3. Prevención del doxxing
  4. Preguntas frecuentes

Cybersquatting, el phishing y otras formas de abuso de DNS suponen una amenaza real para tus nombres de dominio. Sin embargo, como titular de un dominio, también existe un riesgo para tu información personal: una amenaza conocida como doxxing.

¿Qué es el doxxing?

El término «doxxing» se originó a partir de la expresión «dropping dox», utilizada por hackers. Al principio, lo usaban exclusivamente para difundir información malintencionada sobre personas. Pero en los últimos años se ha convertido en una grave amenaza para la ciberseguridad de todo el mundo.

Doxxing es la divulgación intencionada de información privada o confidencial sobre una persona sin su consentimiento. En la industria de los dominios, es la práctica de revelar información personal del titular de un dominio. Esto puede incluir la publicación de direcciones, números de teléfono, datos financieros y otra información privada.

La situación legal del doxxing varía según la jurisdicción y las circunstancias. Sin embargo, en la mayoría de los países es ilegal. En algunos países, como China y los Países Bajos, el doxxing está expresamente prohibido por ley. En otros países que no cuentan con una norma específica sobre doxxing, estas acciones pueden clasificarse como «invasión de la privacidad» u otros delitos similares.

En la industria de los dominios, el doxxing suele implicar el uso de información pública o semipública que, por separado, puede parecer inocua, pero que, al combinarse, permite identificar con precisión al titular de un dominio. Las fuentes más habituales de este tipo de datos incluyen:

  • datos WHOIS (un protocolo de red específico) como nombre, dirección, número de teléfono y correo electrónico;
  • información obtenida de forma fraudulenta de registradores, proveedores de hosting e intermediarios durante tareas de mantenimiento del dominio;
  • correspondencia filtrada, contratos y detalles de pago que han pasado a estar disponibles públicamente;
  • procedimientos judiciales y cuasijudiciales, incluido el UDRP (Uniform Domain Name Dispute Resolution Policy), que conllevan la divulgación de datos personales;
  • la correlación de la actividad del dominio con perfiles de redes sociales y registros mercantiles, lo que permite asociar datos técnicos con una persona o empresa concretas.

A menudo, el doxxing no es una acción puntual, sino un proceso sistemático de recopilación, comparación y depuración de datos. Recabar esta información normalmente no requiere ataques técnicos sofisticados y se basa en un análisis constante de las huellas digitales. En la práctica, se utilizan los siguientes métodos:

  • análisis de la actividad en redes sociales, que examina los perfiles del titular del dominio y de su entorno, comentarios, conexiones y menciones, construyendo poco a poco una imagen coherente;
  • uso de bases de datos públicas relacionadas con empresas, bienes inmuebles o registro de vehículos, que, en algunas jurisdicciones, contienen información personal;
  • búsqueda de filtraciones de datos personales derivadas de hackeos a empresas y servicios online que almacenan información de contacto y de pago.

Los riesgos del doxxing

Cuando tu información personal cae en malas manos, puede dar lugar a:

1. Amenazas y spam. Cuando tus datos de contacto quedan a disposición de estafadores, pueden inundarte con spam y amenazas por teléfono, correo electrónico o incluso por correo postal a tu dirección física.

Los mensajes, llamadas o correos personalizados se usan como herramienta de presión psicológica: un intento de intimidarte o forzarte a tomar decisiones como renunciar a un dominio, cambiar las condiciones de un acuerdo o cesar la actividad. Con el tiempo, esa presión puede escalar del acoso digital al estrés en la vida real y a una sensación de inseguridad, que va mucho más allá del conflicto online.

2. Denuncias falsas. Pueden ser reclamaciones dirigidas al registrador, al proveedor de hosting o a sistemas de pago. Esto es especialmente peligroso en la industria de los dominios, ya que incluso una reclamación infundada puede provocar la suspensión temporal de un dominio o servicio, dependiendo de la política del registrador. Incluso una caída de solo unos días puede, en ocasiones, traducirse en una pérdida significativa de clientes e ingresos para un negocio. En este caso, la carga del litigio se traslada en la práctica a las partes implicadas, obligando al titular del dominio a demostrar la inexistencia de infracciones, reunir documentación con urgencia y recurrir a asesoría legal o consultoría especializada.

El uso de procedimientos como el UDRP como vía para presionar o acosar merece una atención especial. Tras revelar datos personales, la persona atacante sabe exactamente a quién dirigir la reclamación, puede personalizar las acusaciones y crear la apariencia de una infracción sistemática o deliberada. Incluso una queja manifiestamente débil activa un proceso formal que exige una defensa económica, se desarrolla públicamente y deja un rastro de decisiones y materiales en archivos públicos. El simple hecho de participar en un procedimiento así puede causar daños reputacionales y financieros al titular del dominio, independientemente de la decisión final.

3. Robo de dominios. Con la información personal del titular, quienes atacan pueden suplantarlo al comunicarse con el registrador y el equipo de soporte. Esto les da un pretexto  para iniciar procedimientos de recuperación de acceso, restablecer contraseñas de la cuenta o transferir el control del dominio.

Normalmente, los ataques no se detienen una vez que se ha obtenido el control de un dominio. La información personal se utiliza para enviar correos de phishing con detalles personalizados y verosímiles, para parecer más fiables. Quienes atacan también pueden secuestrar cuentas de correo asociadas al dominio y asegurarse el control total de la infraestructura, lo que convierte la recuperación en un proceso complejo y largo.

4. Daños a la empresa, clientela y socios. El doxxing rara vez se limita a una sola persona. Las consecuencias a menudo se extienden más allá del ámbito personal:

  • la clientela pierde confianza por escándalos y acusaciones;
  • los socios suspenden la colaboración, sin querer arriesgar su reputación;
  • la marca queda asociada al conflicto en lugar de al producto o servicio;
  • el personal empleado o subcontratado puede sufrir presiones secundarias.

En la industria de los dominios, donde mucho se sustenta en la reputación y la confianza, incluso un incidente de corta duración puede tener consecuencias a largo plazo.

Prevención del doxxing

Aunque es imposible eliminar por completo el riesgo de doxxing, puede reducirse de forma significativa con un enfoque sistemático de protección de datos personales e higiene digital. La mayoría de los ataques no se basan en un  hackeo directo, sino en explotar el exceso de información que una persona deja públicamente disponible.

Gestión de la información pública

Revisa de forma periódica tu presencia online. Conviene comprobar buscadores y perfiles públicos para entender qué datos están accesibles públicamente. Tras este análisis, se recomienda borrar o restringir el acceso a información sensible, especialmente contactos y direcciones. Presta especial atención a cuentas antiguas y abandonadas en foros, sitios de reseñas y redes sociales, ya que a menudo son el origen de filtraciones de información personal.

Antes de publicar cualquier contenido online, es esencial evaluar los riesgos potenciales y pensar en cómo podría usarse esa información en tu contra. Para titulares individuales de dominios, esto incluye evitar compartir direcciones exactas, números de teléfono o fotos con geolocalización, sobre todo si permiten reconstruir tus rutas de viaje o lugares habituales. En el caso de empresas, el foco debe ponerse en minimizar la exposición de datos personales del personal y detalles operativos internos, manteniendo a la vez la información de contacto empresarial requerida públicamente disponible.

Seguridad de cuentas y separación de contactos

Mantener una seguridad robusta de las cuentas sigue siendo un elemento fundamental para hacer frente al doxxing. Para lograrlo, se recomienda:

  • usar contraseñas únicas y complejas para cada servicio y actualizarlas con regularidad;
  • activar la autenticación multifactor, especialmente en plataformas relacionadas con dominios, finanzas y correo electrónico;
  • configurar códigos de recuperación de respaldo y guardarlos en un lugar seguro, separado de tus contraseñas principales.

Además, es buena idea separar los contactos personales de los públicos. Crear una dirección de correo y un número de teléfono independientes (incluido uno virtual) para registrarte en sitios web comerciales, foros y tablones de mensajes te permite aislar los datos personales y reducir el impacto de posibles filtraciones. Por su parte, los contactos personales deberían quedar accesibles solo para un número limitado de personas.

Usa privacidad WHOIS

Se recomienda utilizar servicios de privacidad WHOIS (también conocidos como Privacy Protection o WHOIS Guard). Son servicios estándar de los registradores que ocultan la información personal del titular del nombre de dominio, como nombre, dirección, teléfono y correo electrónico, sustituyéndola por los datos del propio servicio. El correo postal y los correos electrónicos pueden redirigirse al titular real. Aunque esta protección puede dificultar rastrear al titular del dominio en algunos casos, reduce de forma notable el riesgo de spam y doxxing.

También es importante separar la actividad de dominios de las cuentas personales y evitar usar la misma información de contacto y las mismas cuentas para la gestión del dominio y para las comunicaciones cotidianas.

Recomendaciones adicionales

Para reducir riesgos secundarios, conviene seguir estas prácticas:

  • revisar periódicamente la configuración de privacidad en redes sociales, ya que las plataformas cambian sus ajustes predeterminados de vez en cuando;
  • eliminar información personal de sitios web de intermediarios de datos (data brokers) que agregan y revenden información de las personas usuarias;
  • como precaución general, plantearte evitar iniciar sesión mediante cuentas de terceros para reducir vínculos innecesarios entre servicios;
  • evitar hacer clic en enlaces sospechosos en mensajes privados, ya que podrían llevar a páginas que registran la dirección IP de quienes las visitan;
  • elegir registros y registradores que ofrezcan medidas de seguridad integradas sólidas. Los registros y registradores centrados en la seguridad pueden servir como una barrera adicional entre atacantes y titulares de dominios, especialmente cuando el doxxing se usa como paso previo para el robo de dominios o para presentar reclamaciones fraudulentas.

En conjunto, estas medidas no garantizan un anonimato total, pero sí dificultan de forma significativa la recopilación y correlación de datos personales, haciendo que el doxxing sea menos eficaz y más costoso para quienes atacan.

Preguntas frecuentes

¿El doxxing es legal?

La situación legal del doxxing varía según el país y las circunstancias concretas. En algunos países está directamente prohibido por ley, mientras que en otros se clasifica como una vulneración de la privacidad, distribución ilegal de datos personales o acoso. Incluso si acciones individuales se consideran formalmente legales, su efecto acumulado puede tener consecuencias legales.

¿Es posible protegerse por completo del doxxing?

Es imposible eliminar por completo el riesgo, ya que algunos datos son públicos por naturaleza o se revelan a través de procedimientos legales. Sin embargo, un enfoque sistemático – como minimizar la información pública, proteger las cuentas, separar contactos y usar privacidad WHOIS – hace que el doxxing sea mucho más difícil y costoso para quienes atacan.

¿Puede ocurrir doxxing si uso privacidad WHOIS?

La privacidad WHOIS reduce de forma notable el riesgo, pero no ofrece una protección absoluta. Los datos personales aún pueden quedar expuestos a través de registros WHOIS antiguos, procedimientos judiciales y cuasijudiciales (como el UDRP), filtraciones de servicios de terceros o por correlación con redes sociales y registros mercantiles. Por eso, la privacidad WHOIS debe considerarse un elemento dentro de una solución de seguridad integral, no una solución única para todo.

¿Puedo perder mi dominio por doxxing, aunque no haya hecho nada malo?

Existe el riesgo de perder el dominio. El doxxing en sí no revoca los derechos sobre un dominio, pero puede desencadenar una cadena de hechos como denuncias falsas, procedimientos UDRP y reclamaciones ante el registrador. Esto puede restringir temporalmente el acceso al dominio u obligar al titular a demostrar su buena fe. Incluso con un resultado favorable, esto requiere tiempo, dinero y recursos.

¿En qué se diferencia el doxxing del spam habitual o de las filtraciones de datos?

La diferencia clave entre el doxxing y el spam habitual es que es selectivo y dirigido. No se trata de una filtración accidental ni de spam masivo, sino de la recopilación y publicación deliberadas de la información personal de una persona concreta con el fin de presionar, intimidar o causar daño.

¿Qué debo hacer si mis datos ya se han visto comprometidos?

En primer lugar, es importante documentar el doxxing: guarda enlaces, capturas de pantalla y correspondencia. Después, es esencial limitar cuanto antes la difusión posterior de los datos, incluyendo cerrar o eliminar las fuentes de la filtración, cambiar contraseñas, activar la autenticación de dos factores y avisar al registrador del dominio. En casos de amenazas o daños graves, es aconsejable contactar con asesoría legal o con las fuerzas y cuerpos de seguridad, ya que el doxxing es ilegal en muchas jurisdicciones.

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Este artículo fue traducido por inteligencia artificial y puede contener imprecisiones. Consulta el original en inglés.

Ilona K.
Ilona K.
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